El acceso a la universidad pública vuelve a dejar en Sevilla una fotografía de máxima exigencia, aunque el foco ya no está solo en las titulaciones que tradicionalmente concentraban las notas más elevadas. Con los datos de 2025 como referente, las notas de corte mostraron un comportamiento especialmente llamativo en varias carreras que hasta hace poco se movían en umbrales mucho más bajos, con subidas que cambian el mapa de preferencias de los futuros universitarios.
En la Universidad de Sevilla, los mayores incrementos se concentraron en dobles grados vinculados a las letras, la educación y el derecho internacional, frente al protagonismo habitual de las ramas sanitarias y científicas. El caso más destacado es el Doble Grado en Lenguas Modernas, Literaturas y Culturas + Educación Primaria, que ha pasado del 5,000 en 2024 al 9,106 en 2025, lo que supone una subida de 4,106 puntos. También sobresale el Doble Grado en Derecho + Laurea Magistrale in Giurisprudenza, con un avance de 3,388 puntos, hasta situarse en el 8,388.
Las carreras con mayores subidas en Sevilla
La lista de titulaciones que más han elevado su nota de acceso incluye además el Grado en Filología Clásica, que subió 2,919 puntos y alcanzó el 7,919, así como el Doble Grado en Historia + Historia del Arte, que pasó de 10,282 a 12,142 tras crecer 1,860 puntos. A este grupo se suma Edificación, con un repunte de 1,770 puntos, hasta situarse en el 6,770. Estos movimientos reflejan una mayor presión sobre carreras con plazas limitadas y perfiles académicos cada vez más demandados por los estudiantes.
Mientras tanto, las titulaciones sanitarias y científicas siguen ocupando la parte alta de la tabla, aunque sin concentrar las mayores subidas del curso. El Doble Grado en Física + Matemáticas continúa entre los accesos más exigentes, con una nota de corte de 13,590; seguido de Medicina, que alcanzó el 13,335; y el Doble Grado en Fisioterapia + Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, que se situó en el 13,291. Conviene recordar que la nota de corte no la fija la universidad, sino la última persona admitida en cada titulación, por lo que cambia cada año según la oferta de plazas, la demanda y las calificaciones de los aspirantes.