La mayoría de las poblaciones no africanas actuales conserva entre un 2% y un 4% de ADN neandertal, una huella biológica heredada de los cruces entre humanos modernos y especies humanas arcaicas. Durante años, esa herencia se ha asociado con rasgos físicos, metabólicos e inmunitarios, aunque no todos sus efectos parecen ser favorables en el mundo actual.
Ahora, un nuevo trabajo publicado en la revista Genome Biology and Evolution y desarrollado a partir de datos del UK Biobank ha analizado cómo determinadas variantes genéticas arcaicas se relacionan con la carga viral de varios virus de ADN. A diferencia de los virus de ARN, que suelen provocar infecciones más agudas, muchos virus de ADN pueden permanecer durante años en el organismo sin causar síntomas evidentes.
Una defensa menos eficaz
Los investigadores estudiaron la presencia de virus como Epstein-Barr, Herpesvirus humano 7 y varios anelovirus de la familia Teno. Todos ellos pueden mantenerse en el cuerpo durante largos periodos, por lo que la cantidad de material viral detectado ofrece una pista sobre la capacidad del sistema inmunitario para mantenerlos bajo control.
El resultado fue llamativo: las regiones heredadas de humanos arcaicos aparecieron asociadas con cargas virales más altas en los cinco virus analizados. El equipo identificó 18 zonas genéticas especialmente vinculadas a este incremento, muchas de ellas situadas en el complejo mayor de histocompatibilidad, una región clave para que el sistema inmunitario reconozca células infectadas.
Michael Dannemann, profesor asociado de genómica evolutiva y coautor del estudio, explicó que “nuestros resultados sugieren que las variantes derivadas de los neandertales pueden no proporcionar una defensa eficaz frente a varios virus de ADN en las personas actuales”. Además, añadió que este hallazgo “contrasta claramente con sus efectos beneficiosos descritos previamente en la inmunidad frente a virus de ARN”.
Una ventaja antigua convertida en debilidad
La investigación no sostiene que estas variantes fueran perjudiciales para los propios neandertales. Los autores recuerdan que los virus evolucionan con enorme rapidez y que el paisaje infeccioso de hace decenas de miles de años era muy diferente al actual. Una mutación útil contra patógenos del Paleolítico podría haber perdido eficacia frente a virus modernos.
Los neandertales preferían a las mujeres humanas modernas y eso todavía influye en nuestro ADNR. BadilloUn nuevo estudio refleja que los neandertales hombres sentían preferencia sexual por las mujeres 'Homo sapiens'. Por eso, ciertos fragmentos genéticos siguen presentes en muchas personas
Dannemann lo resumió así: “El paisaje patógeno al que se enfrentaron los neandertales hace decenas de miles de años habría sido muy diferente del que afrontamos hoy. Una variante que reducía la carga viral en el pasado puede aumentarla ahora”. Por eso, este estudio presenta el ADN neandertal como una herencia ambivalente: pudo reforzar ciertas defensas, pero también revelar un punto débil ante infecciones crónicas.