En los últimos años, los drones han evolucionado de manera extremadamente rápida. La cantidad de sensores anticolisión y modos inteligentes que se han ido incluyendo ha permitido que volar un cuadricóptero sea hoy en día una tarea mucho más sencilla de lo que podríamos haber imaginado jamás. Pero la tecnología sigue avanzando, y si había algo que no había esperado, es ver a uno de esos dispositivos voladores con una cámara de 360 grados integrada en su cuerpo.

Y, lejos de ser una estrategia más de marketing con la que seguir teniendo excusas para vender nuevas unidades, lo cierto es que, tras probar el nuevo DJI Avata 360, puedo decir que montar una cámara de 360 grados es una fantástica idea. Básicamente, porque las complicaciones para grabar desaparecen. Basta con ver cómo los profesionales del vídeo graban desde el aire con drones de gran calibre, ya que lo normal es encontrarnos con dos operarios: uno que maneja el dispositivo y otro que maneja la cámara.

A nivel amateur, tener el control del dispositivo mientras ponemos un ojo en el objetivo que queremos capturar complica bastante las cosas, ya que o bien estás atento al entorno para no estrellar el dron o estás atento a no perder el encuadre de tu objetivo y que la toma salga perfecta. Si has pilotado alguna vez un dron y has grabado con él, seguro que te habrás encontrado con situaciones en las que perdiste la oportunidad de capturar un momento único, o que simplemente la acción ocurrió justo cuando el dron ya había pasado por ahí. Pues bien, con el DJI Avata 360 no se pierde ninguno de esos momentos.

Es la ventaja de tener una cámara que todo lo ve. Una imagen con forma de esfera que captura todo lo que rodea al dispositivo en 360 grados, de manera que, si estabas mirando hacia delante, también podrás ver lo que ocurría justo por detrás. Tras varias semanas probándolo, puedo decir que este dron de DJI me ha gustado muchísimo más de lo que esperaba.

Haciendo fácil lo difícil

Que las vistas desde un dron son mil veces más espectaculares que las que puedes conseguir con tu móvil es algo más que evidente; sin embargo, el arte de grabar vídeos con drones también tiene su ciencia. Controlar los giros, no ser brusco en los cambios de plano, mantener el seguimiento a personas… no es fácil. Los drones de DJI cuentan actualmente con infinidad de funciones automatizadas, y el reconocimiento de personas, animales y vehículos hace todo todavía más fácil.

DJI Avata 360. (Carlos Martínez)

Pero la experiencia se complica si das prioridad a la captura de vídeo, ya que no hay que olvidar que tenemos que seguir manejando un objeto volador que podría estamparse en la pared más próxima. ¿Y si pudieras grabar todo con los ojos cerrados y luego en casa elegir qué mostrar en el vídeo? Eso es básicamente lo que permite el DJI Avata 360, ya que con su cámara de 360 grados olvidarás los problemas de encuadre para que, literalmente, puedas capturar todo lo que te rodea.

El resultado es un vídeo esférico, un metraje que se obtiene al unir los dos vídeos capturados por las dos lentes ojo de pez que monta en la zona delantera. El software simplemente “cose” ambos vídeos para que no se note nada de la unión, y con el reproductor adecuado podremos mover la vista de la cámara hacia cualquier ángulo desplazando la imagen con el ratón (o con el dedo si lo visualizas desde el móvil). Ese sería el vídeo en bruto que sale del dron, pero luego llega la parte más interesante: la edición de vídeo.

DJI tiene un software gratuito con el que puedes editar estos vídeos, y es aquí cuando sucede la magia. Cuando piloté el dron, me limité a manejarlo hacia delante y tomar curvas sin demasiado riesgo. El vídeo resultante podría parecer plano y aburrido, pero cuando lo visualizas en el editor, descubres el verdadero potencial. Giros de cámara, efectos de giro, barridos como los de un caza de combate y un bonito efecto minimundo que resulta muy atractivo para redes sociales.

DJI Studio. (Carlos Martínez)

Básicamente, podrás montarte uno de esos vídeos de operarios experimentados que vuelan rozando colinas y acantilados, simulando giros, loopings y todo tipo de acrobacias gracias a los efectos predefinidos que se ofrecen en el software de edición. Basta con arrastrar el efecto deseado y el vídeo modificará los valores de posicionamiento de la cámara para simular un giro. Los resultados son francamente sorprendentes, y permiten dar un toque de acción a los vídeos de manera extremadamente sencilla.

Detalles que cuentan

El sistema anticolisiones y la vista de 360 grados hacen un trabajo genial a la hora de evitar obstáculos y encontronazos repentinos, por lo que este dron es bastante cómodo de manejar. El hándicap que habría que tener en cuenta es que estamos ante una aeronave de categoría C1, por lo que se exigen más requisitos de vuelo que un C0, que son los drones que pesan por debajo de los 249 gramos.

DJI Avata 360. (Carlos Martínez)

El DJI Avata 360 pesa 455 gramos con la batería conectada, una cifra importante si tenemos en cuenta su robusta carcasa y los protectores de hélices integrados, que lo convierten en cierto peligro volador. Esto es especialmente importante, ya que no estamos ante un dron ligero que podremos dar de alta en la AESA y poco más; aquí se necesita formación para volarlo.

Aunque incluye dos cámaras, el Avata 360 se puede configurar para que use únicamente una de ellas, algo que no me parece demasiado atractivo, ya que me ha gustado mucho el poder tener la visión completa del entorno para poder editar después.

Convirtiéndome en piloto de Top Gun

Este dron tiene un precio de 459 euros, una etiqueta realmente increíble si tenemos en cuenta que la DJI Osmo 360 tiene un precio de 399 euros (la misma cámara que monta el dron). El problema es que para volarlo necesitamos un control remoto, así que si no contabas ya con un controlador remoto de la marca, la suma total de la compra asciende como mínimo hasta los 719 euros.

Pero hay otro accesorio que eleva la experiencia a otro nivel, y es evidentemente las gafas de visión remota DJI Goggles N3. Estas gafas ya las pude probar con el DJI Neo 2, y la sensación de estar volando es increíble. Con el Avata 360 se experimenta de manera similar, aunque se incluye también la opción de poder manejar la vista mientras movemos la cabeza, lo cual es bastante espectacular.

El dron más creativo

Una de las ventajas que le encuentro al sistema de dos cámaras es que he reducido mi preocupación a la hora de grabar. Tengo menos presión a la hora de estar atento a qué se está grabando o qué se está quedando fuera del plano, y eso es muy interesante a la hora de ponernos creativos.

DJI Avata 360. (Carlos Martínez)

Es cierto que podríamos tener lentes de mayor calidad o dos sensores con focales diferentes, pero en líneas generales me parece una propuesta muy a tener en cuenta. Quizás, colocar el sistema 360 en un dron de menos de 249 gramos tendría mucho más sentido por eso de la facilidad y la falta de preocupación grabando (un DJI Neo 3 con visión de 360 grados sería increíble), pero imagino que será algo que veremos próximamente en el catálogo de DJI.

Con un precio de 459 euros, el Avata 360 es posiblemente una compra obligada para aquellos profesionales que ya cuenten con una flota de drones y que busquen disponer de una solución muy práctica y versátil para grabar sin complicaciones. Para usuarios iniciados, el Avata 360 es perfecto para grabar con facilidad, pero su categoría C1 es un hándicap muy importante a tener en cuenta. Ojalá veamos a DJI lanzar un modelo de categoría C0 con una cámara similar.

¿Hay alternativas en el mercado?

El Avata 360 no es el primer dron con cámara de 360 grados. Ese privilegio lo tiene el Antigravity A1, un cuadricóptero muy completo que cuenta también con gafas FPV para volar en primera persona. Al incluir las gafas, su precio es bastante más elevado, pero cuenta con el atractivo de estar dentro de la categoría C0 al pesar menos de 249 gramos. Cuenta con tecnología de Insta360, por lo que a nivel de software y tratamiento de imágenes en 360 grados va más que sobrado.

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