Una cámara cebada lanzada a casi 2.000 metros de profundidad ha permitido registrar una escena excepcional para la biología marina: un fósil viviente de la familia de los tiburones nadando vivo en su hábitat natural. La observación forma parte de un estudio publicado en Journal of Fish Biology, firmado por investigadores del Minderoo-UWA Deep-Sea Research Centre y la Universidad de Hawái en Manoa, que amplía de forma notable el mapa conocido de esta especie del océano profundo.
El hallazgo se produjo tras años de exploraciones en zonas donde la oscuridad, la presión extrema y la falta de acceso directo convierten cada grabación en una prueba científica de gran valor. Hasta ahora, el tiburón duende, cuyo nombre científico es Mitsukurina owstoni, apenas se había visto con vida después de quedar atrapado accidentalmente en redes de pesca y ser llevado a la superficie, donde no lograba sobrevivir.
La nueva investigación reúne dos registros confirmados en el Pacífico central. El primero fue captado en 2019 junto a un monte submarino sin nombre situado al noroeste de la isla Jarvis, a 1.237 metros de profundidad, mediante una cámara instalada en el vehículo operado remotamente Hercules. El segundo llegó en 2024, durante una expedición a la fosa de Tonga, cuando una cámara descendida al fondo grabó al animal a 1.997 metros.
Un fósil viviente en el océano profundo
El interés científico del tiburón duende no se limita a la rareza de las imágenes. Esta especie suele describirse como un fósil viviente porque es el único representante actual de la familia Mitsukurinidae, un linaje de tiburones con una antigüedad cercana a los 125 millones de años. Su aspecto resulta inconfundible por su hocico alargado y por unas mandíbulas capaces de proyectarse hacia delante para capturar presas en aguas profundas.
Un tiburón duende pescado accidentalmente en Galicia en 2011 (EFE)
Alan Jamieson, director del Minderoo-UWA Deep-Sea Research Centre y coautor del trabajo, destacó la dificultad de obtener estas imágenes. "El tiburón duende es un animal carismático de aguas profundas y nunca pensé que veríamos uno vivo", afirmó. El investigador también subrayó que, durante la expedición de 2024, se grabaron más de 50 días de vídeo continuo a entre 800 y 10.800 metros de profundidad, pero la aparición del ejemplar apenas duró algo más de 20 segundos.
Un mapa más amplio para la especie
Las observaciones modifican lo que se sabía sobre la distribución del tiburón duende. Antes de este trabajo, la especie se asociaba principalmente a áreas concretas frente a Japón, Australia y la costa occidental de EEUU, además de algunos puntos del Atlántico y del Índico. Los dos nuevos registros en el Pacífico central extienden su rango geográfico y también su profundidad conocida, al situarlo cientos de metros por debajo de los datos confirmados hasta ahora.
Para Aaron Judah, autor principal del estudio y miembro de la Universidad de Hawái, estas grabaciones demuestran que el océano profundo todavía conserva información esencial para la ciencia. "Nuevos descubrimientos como este demuestran que todavía queda mucho por explorar en nuestro hogar oceánico profundo", señaló. El investigador añadió que, al ampliarse el rango conocido del tiburón duende, la especie puede incorporarse a estrategias regionales de gestión y a listas nacionales de biodiversidad.