La NASA ha vuelto a captar la atención de la comunidad científica tras localizar en la superficie de Marte una formación rocosa poco habitual: unas rocas aparentemente apiladas que fueron fotografiadas por el rover Perseverance el 13 de mayo, durante el sol 1.859 de su misión marciana. La imagen, capturada por la Mastcam-Z y difundida por la propia agencia, muestra una estructura que, a primera vista, recuerda a los montones de piedras que pueden verse en rutas de senderismo, aunque su explicación en el planeta rojo apunta a procesos geológicos mucho más antiguos.
La escena resulta llamativa porque las piezas parecen colocadas una sobre otra en mitad de un terreno rojizo y polvoriento, como si formaran una pequeña columna natural. Sin embargo, ningún ser humano ha pisado Marte, por lo que la hipótesis de una intervención directa queda descartada. La pregunta que plantea esta imagen no es quién pudo apilar esas rocas, sino qué fuerzas han actuado sobre ellas para darles una apariencia tan ordenada y extraña.
El rover Perseverance tomó la fotografía con su sistema Mastcam-Z, un conjunto de dos cámaras situadas en la parte superior del mástil del vehículo. Esta posición permite observar el entorno marciano con gran detalle y documentar formaciones que pueden aportar pistas sobre la evolución del paisaje. En este caso, la disposición de las rocas ha generado interés porque combina una forma reconocible para el ojo humano con un origen probablemente vinculado a la erosión.
Una formación marciana inusual
Aunque la imagen pueda sugerir tres piedras apiladas, la explicación más probable es que se trate de una sola roca fracturada que ha quedado separada en varios niveles por la acción del viento o por procesos asociados al agua que fluyó en el pasado remoto de Marte. La información disponible apunta a que el desgaste prolongado habría moldeado el material hasta darle ese aspecto de sándwich, sin necesidad de recurrir a causas artificiales.
Las observaciones previas realizadas por otros vehículos de la NASA, como el Curiosity, han reforzado la idea de que el viento es una de las fuerzas principales que transforman la superficie marciana. Durante cientos de millones o incluso miles de millones de años, las partículas arrastradas por la atmósfera pueden limar, cortar y debilitar las rocas. Ese proceso lento, pero persistente, ayuda a explicar por qué algunas estructuras de Marte presentan formas que parecen esculpidas.
Marte y sus rocas extrañas
Esta no es la primera vez que una fotografía tomada por misiones de la NASA despierta la curiosidad por una roca marciana. En el pasado se han observado formaciones con apariencia esférica, piedras distribuidas de manera llamativamente regular, rocas con franjas e incluso imágenes que dieron pie a interpretaciones erróneas, como ocurrió con una captura de la misión Viking en 1976, cuando algunas personas creyeron ver un rostro humano en el terreno.
La NASA explora la superficie de Marte y encuentra 16 antiguas vías fluvialesR. BadilloSegún las estimaciones, estas redes fluviales ocuparon alrededor del 5% de la superficie marciana primitiva. Algunas de las cuencas tuvieron magnitudes similares a las terrestres
El interés científico de estas rocas apiladas en Marte no reside solo en su aspecto singular, sino en la posibilidad de reconstruir la historia del planeta a partir de pequeños detalles del paisaje. Cada fractura, cada borde erosionado y cada acumulación de material puede ofrecer información sobre el clima antiguo, la presencia pasada de agua y la actividad geológica marciana. Por eso, imágenes como esta ayudan a convertir una simple rareza visual en una pista más para entender cómo ha cambiado Marte a lo largo del tiempo.