Canadá ha probado un sistema de paneles solares flotantes capaz de generar electricidad durante los meses más duros del invierno, según un estudio publicado en Applied Energy. La investigación aborda uno de los grandes obstáculos de la energía fotovoltaica sobre agua: mantener operativa la instalación cuando las bajas temperaturas congelan la superficie.
El experimento se llevó a cabo en un estanque de aguas pluviales de Ontario, donde investigadores de Western University instalaron una planta experimental de siete kilovatios. A diferencia de los sistemas flotantes habituales, basados en estructuras plásticas de gran tamaño, el equipo optó por paneles flexibles colocados directamente sobre planchas gruesas de espuma impermeable.
La elección de este diseño no fue casual. Al quedar más cerca del agua y presentar una inclinación plana, los módulos reducen su exposición al viento, un factor que puede comprometer el rendimiento de las plataformas solares flotantes tradicionales. La clave, sin embargo, estaba bajo la superficie: un sistema de burbujas diseñado para impedir que el hielo atrapara o dañara la estructura.
Un sistema contra el hielo
El dispositivo incorporó líneas de aire situadas bajo los paneles solares, conectadas a una bomba instalada en la orilla. Ese mecanismo, similar a un air-bubbler, enviaba burbujas desde el fondo del estanque hacia la superficie. Como el agua profunda conserva una temperatura ligeramente superior durante el invierno, el ascenso de esas burbujas ayudaba a desplazar calor hacia la zona ocupada por los módulos.
El estanque cubierto de hielo (Western University)
Los autores explican en el artículo que "el sistema de burbujeo de aire desplegado mantuvo con éxito agua abierta sin hielo durante toda la temporada invernal con un consumo adicional de energía insignificante, que osciló entre el 0,02% y el 14,5% de la producción anual total". Ese dato resulta relevante porque una de las grandes dudas sobre la energía solar flotante en climas fríos era su coste operativo durante los meses más duros.
Energía solar sobre el agua
Durante un año completo de seguimiento, la instalación ocupó cerca del 3% del estanque y generó 7,7 megavatios hora de electricidad. Según los resultados del trabajo, el sistema fue alrededor de un 2,7% más productivo que una referencia flotante utilizada en el propio estudio. La cifra no apunta solo al rendimiento energético, sino también a la viabilidad técnica de este tipo de soluciones en zonas con inviernos severos.
La propuesta también plantea una ventaja ambiental añadida. Al cubrir parte de la lámina de agua, los paneles reducen la evaporación del estanque. Los investigadores estiman que, si la instalación llegara a ocupar la mitad de la superficie, podrían ahorrarse unos 927 metros cúbicos de agua al año. Este efecto convierte la fotovoltaica flotante en una opción especialmente interesante para embalses, balsas o infraestructuras hídricas donde el uso del suelo genera conflictos.
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El equipo sostiene que "en conjunto, los resultados de este estudio establecieron la FPV basada en espuma como una plataforma prometedora y adaptable para la generación de energía renovable". El siguiente paso será probar esta tecnología a mayor escala y en distintos cuerpos de agua, una fase decisiva para comprobar si este panel solar flotante puede pasar del estanque experimental canadiense a instalaciones comerciales sometidas a hielo, viento y nieve.