Bill Gates vuelve a situar la inteligencia artificial y la robótica en el centro del debate sobre el futuro del empleo. El fundador de Microsoft sostiene que estas tecnologías no solo transformarán tareas digitales, sino que también acabarán llegando a trabajos físicos que hoy dependen de una destreza humana difícil de replicar.

Durante una intervención en el pódcast People by WTF, Gates defendió que la IA podría aliviar la falta de profesionales en sectores esenciales como la sanidad y la educación. Según explicó, los sistemas avanzados podrán aportar capacidad médica y apoyo docente en países donde faltan médicos, profesores y recursos especializados.

El empresario puso el foco en una idea que va más allá de los empleos de oficina: la automatización también alcanzará a quienes trabajan en fábricas, obras, hoteles o almacenes. Al hablar de esas tareas manuales, Gates admitió la dificultad técnica del reto y lanzó una frase que resume su visión: "Hacen falta manos extraordinarias para hacer esas cosas. Las conseguiremos".

Robots para tareas físicas

La clave está en el desarrollo de robots humanoides capaces de manipular objetos, limpiar superficies, desplazarse en entornos complejos o ejecutar movimientos con precisión. Compañías tecnológicas como Nvidia ya están apostando por máquinas diseñadas para asumir trabajos repetitivos en almacenes, fábricas y otros espacios donde la escasez de mano de obra presiona los costes.

Roman Yampolskiy, experto en IA y ciberseguridad: "En cinco años, hasta el trabajo físico podrá automatizarse"R. BadilloEl avance de la inteligencia artificial ya no amenaza solo los empleos de oficina. Roman Yampolskiy advierte que la robótica humanoide puede llevar la automatización al trabajo físico y transformar por completo el mercado laboral

Gates también relacionó este avance con un cambio profundo en profesiones sometidas a una fuerte presión. En medicina, citó la posibilidad de que la inteligencia artificial generativa reduzca cargas administrativas, ayude en diagnósticos y permita llegar a pacientes con menos acceso a especialistas. En educación, planteó un escenario similar, con herramientas capaces de apoyar a docentes y alumnos.

Una semana laboral distinta

El impacto, según Gates, no se limitaría a sustituir tareas concretas. Si la IA y la robótica avanzada aumentan la productividad, el trabajo podría ocupar menos espacio en la vida diaria. "Podrás jubilarte antes y trabajar semanas más cortas", afirmó. A su juicio, ese escenario obligará a replantearse una pregunta más amplia: cómo debería emplearse el tiempo si parte del trabajo deja de ser necesario.

El fundador de Microsoft reconoció que incluso para él resulta difícil imaginar ese cambio después de casi 70 años viviendo en un mundo marcado por la escasez. "No tengo que trabajar", dijo Gates. "Elijo trabajar. ¿Por qué? Porque es divertido". Su reflexión conecta con una vieja predicción de John Maynard Keynes, que en 1930 anticipó que el progreso tecnológico podía reducir la semana laboral a 15 horas. Una promesa que, obviamente, no se ha cumplido.