EEUU ha encontrado en el amoníaco, un gas tóxico y corrosivo, un combustible inesperado para alimentar buques, camiones y maquinaria pesada sin recurrir al diésel ni depender directamente del hidrógeno comprimido. La clave está en una tecnología desarrollada por Amogy, una compañía fundada por exalumnos del MIT, capaz de transformar este compuesto en hidrógeno y nitrógeno con una eficiencia hasta un 70% superior a la de los sistemas convencionales.
El MIT sitúa el avance en uno de los grandes retos de la transición energética: descarbonizar sectores que necesitan mucha potencia y no pueden electrificarse con facilidad. El transporte marítimo, la minería, la construcción o la generación eléctrica en microrredes requieren combustibles densos, fáciles de mover y capaces de ofrecer autonomía durante largos periodos.
El interés por el amoníaco como combustible no es nuevo, pero su uso directo plantea problemas serios. Al quemarse, puede generar óxidos de nitrógeno peligrosos, mientras que separarlo para obtener hidrógeno suele exigir reactores de alta temperatura y un gran consumo energético. Amogy asegura haber resuelto parte de ese obstáculo con un catalizador propio que permite realizar el craqueo a temperaturas más bajas y en módulos más compactos.
Un combustible difícil
La propuesta no consiste en quemar amoníaco dentro de un motor convencional, sino en descomponer sus moléculas de NH3 para liberar hidrógeno, que después puede utilizarse en pilas de combustible o motores adaptados. De este modo, el sistema evita la combustión directa del amoníaco y reduce los riesgos asociados a la formación de gases nocivos. Según la compañía, tampoco necesita combustibles auxiliares durante la reacción.
Seonghoon Woo, director ejecutivo de Amogy, defendió el alcance de esta tecnología al recordar que “Nadie había demostrado que el amoníaco se podía utilizar para alimentar barcos y camiones hasta que creamos este sistema”. La empresa ya ha probado su planteamiento en demostraciones como el primer dron propulsado por amoníaco y ha extendido después sus ensayos a tractores, camiones y un remolcador.
El salto a la industria naval
El siguiente paso será llevar estos módulos a aplicaciones de mayor escala. Amogy mantiene acuerdos con empresas como Samsung Heavy Industries para fabricar sus sistemas y prepara un proyecto piloto de un megavatio en la ciudad surcoreana de Pohang en 2026. La previsión de la compañía es ampliar esa instalación hasta los 40 megavatios antes de que termine la década, siempre que la tecnología confirme su rendimiento fuera del laboratorio.
EEUU afirma tener una tecnología que permite a sus buques navegar durante años sin repostar diéselR. BadilloEl invento abre la puerta a una navegación más eficiente, autónoma y limpia. Además, podría adaptarse a buques ya existentes
El avance también se apoya en nuevas instalaciones de investigación y producción abiertas en Houston, desde donde la empresa quiere acelerar la llegada del amoníaco a sectores de alto consumo energético. Su ventaja frente al hidrógeno puro está en el almacenamiento: el amoníaco puede transportarse con infraestructuras ya existentes y no necesita mantenerse a temperaturas extremadamente bajas.