La famosa película de ciencia ficción del director James Cameron, Aliens, cumple 40 años en agosto. Es la secuela del claustrofóbico éxito de Ridley Scott, Alien, rodada en 1979. Mientras que la original presentaba a una sola criatura aterradora, la película de Cameron presenta a cientos de ellas, y las enfrenta a un pelotón de marines espaciales.

Aparecen un buen número de tecnologías fascinantes, entre ellas el viaje interestelar, el sueño criogénico o hipersueño (mediante el cual los seres humanos se conservan en estasis durante largos viajes espaciales) y la terraformación (hacer habitables otros mundos para el ser humano).

Algunas de las tecnologías de la película ya se han hecho realidad, o parece que lo harán pronto. Pero otras no se cumplieron, y algunas siguen firmemente ancladas en el terreno de la ciencia ficción.

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En Aliens, los marines viajan a una luna distante para investigar la desaparición de más de 100 colonos humanos. Ellen Ripley (Sigourney Weaver), la protagonista principal de la primera película, los acompaña para asesorarlos.

A su llegada, se topan con una niña de seis años llamada Newt, que logró escapar del espantoso destino del resto de los colonos. Cuando los marines se topan con la colmena alienígena, se desata el caos y la carnicería.

La tecnología que aparece en Aliens parece estar ahí para respaldar la magnífica narración, más que para predecir el rumbo de la innovación, como haría un futurólogo.

Pero echémosle un vistazo. La película está ambientada en 2179, ciento cincuenta y tres años en nuestro futuro. Viajar ciento cincuenta y tres años al pasado nos llevaría a 1893, cuando las tecnologías habituales eran los tranvías de tracción animal y de vapor y el alumbrado de gas. Las máquinas de escribir con teclado QWERTY salieron a la venta al año siguiente.

Estética industrial

Hemos avanzado considerablemente, pero el mundo futuro de Aliens se percibe menos lejano en muchos aspectos. Los altos ejecutivos de las empresas emplean voluminosas tarjetas de visita para activar videollamadas de baja resolución y agitan impresos de ordenador durante los enfrentamientos en las salas de reuniones.

Para el público actual, sin embargo, la ausencia de dispositivos electrónicos personales puede resultar chocante. Solo cabe suponer que, para 2179, habrán caído en desuso.

El estilo visual, crudo e industrial, ya establecido en la primera película, se llevó aquí todavía más lejos. Aliens presenta una variedad de vehículos militares que contienen elementos futuristas al tiempo que se inspiran en material real empleado en la guerra de Vietnam. La estética de la película influyó en cintas posteriores, pero también se la ha descrito como "cotidiana" y "fea".

Una excepción es la tecnología de rastreo: los detectores de movimiento, las cámaras portátiles y los biosensores integrados en las muñequeras. Estos elementos resultan, en términos generales, "actuales". Pero si extrapolamos a partir del presente, cabría esperar que los ingenieros de 2179 hicieran un mayor uso de las cámaras de vigilancia y la visión artificial (un subcampo de la inteligencia artificial en el que se entrena a las máquinas para "comprender" imágenes y vídeos).

Una red de cámaras inteligentes repartidas por toda la colonia lunar podría haber vigilado tanto a los alienígenas como a los humanos. Redes similares vigilan hoy a multitudes y a personas concretas —y detectan comportamientos sospechosos— en las calles de las ciudades y en el transporte público.

Cañones centinela y exoesqueletos

Los robots de Aliens son llamativos. Algunos no distan tanto del material que se emplea hoy en día, aunque con diferencias notables. En dos escenas distintas, Ripley se enfunda en un enorme traje mecánico conocido como la cargadora.

Se emplean principalmente para mover mercancías, pero también pueden reconvertirse para combatir a los xenomorfos. Las cargadoras son un tipo de exoesqueleto, esa tecnología portátil de la vida real que puede potenciar la fuerza o el movimiento humanos.

Los exoesqueletos no suelen emplearse todavía para este tipo de tareas. Los grandes robots industriales, autónomos o teleoperados, son la tecnología habitual para levantar maquinaria pesada. Esto resulta más seguro que hacer que los humanos operen en entornos tan peligrosos.

Los exoesqueletos actuales tienen una escala menor que la de los cargadores. Están ayudando a caminar de nuevo a personas que han sufrido lesiones traumáticas, y existen versiones comerciales disponibles para ayudar a quienes tienen problemas de movilidad a volver a andar o a hacer senderismo por montaña.

La guerra de Ucrania, por su parte, nos ha familiarizado con los robots de combate autónomos. Uno o dos guardan un parecido llamativo con los cañones centinela automatizados de la película, que vigilan un pasillo de acceso en la colonia. Sin embargo, las aeronaves no tripuladas, de uso intensivo en la actualidad, destacan por su ausencia.

No obstante, hay un robot en Aliens que opera a un nivel muy superior al resto: el androide Bishop, interpretado por Lance Henriksen. Bishop tiene aspecto humano por fuera y en la película se lo denomina sintético.

Para el año 2179, los sintéticos parecen estar acercándose a niveles humanos de función cognitiva, algo conocido como inteligencia artificial general (IAG). Incluso parecen respetar las leyes de la robótica concebidas por el científico y escritor Isaac Asimov. En una escena, Bishop les dice a los miembros de la tripulación que no puede hacer daño a un ser humano ni permitir que se le haga daño: la primera ley de Asimov.

Los sintéticos poseen cuerpos capaces y realistas que parecen incorporar robótica blanda. En este campo de investigación real, los científicos crean robots con materiales flexibles en lugar de materiales rígidos, como el metal. El movimiento se genera mediante fluidos o aire a presión, en lugar de mediante los actuadores eléctricos convencionales.

Los sintéticos probablemente cuentan con sistemas de robótica blanda superpuestos a una estructura rígida, de forma similar a la carne sobre el hueso. Por tanto, es probable que sean una mezcla de robótica blanda y convencional.

Un enigma tecnológico

Parte de la tecnología de Aliens sigue estando fuera de nuestro alcance. No disponemos de sistemas de propulsión capaces de enviar tripulaciones a otras estrellas y traerlas de vuelta dentro de una vida humana. En cuanto al hipersueño, en casos excepcionales algunas personas han sobrevivido a una hipotermia extrema durante más de una hora, aunque no es algo recomendable. La terraformación, por su parte, sigue siendo enteramente teórica. Pero ¿qué ocurre con los sintéticos?

Con razón o sin ella, muchos investigadores y empresas aspiran a crear robots humanoides y a alcanzar la inteligencia artificial general. Nos vemos bombardeados con imágenes de sus últimos avances en las redes sociales. Pero una parte de quienes trabajan en este tipo de proyectos buscan, en realidad, captar inversión. Muchos expertos sostendrían que los humanos sintéticos como los de las películas de Alien siguen estando muy por encima de las capacidades actuales.