Cada persona toma una actitud distinta para enfrentar la vida que le ha tocado vivir. Esta suele estar definida por la diversidad de situaciones que puede presentar, las cuales podrán definirse como buenas o malas experiencias dependiendo del individuo en cuestión. En el caso de estas últimas, la perspectiva con la que las gestionamos es clave.

La negatividad en estos escenarios suele ser el camino directo que nos conecte con nuestra propia perdición. Por el contrario, la aceptación y la positividad suelen ser alternativas que pueden servirnos para soportar algunas de las adversidades más duras que sufrimos en nuestra cotidianeidad, así como un primer vestigio de su superación.

Platón, filósofo griego: "El ser humano es un animal dócil: si recibe una educación correcta, suele convertirse en la criatura más divina y mansa"El ConfidencialMucho antes de que la psicología estudiara cómo influye el entorno en nuestro comportamiento, uno de los grandes pensadores de la Antigüedad ya defendía que el destino de una persona depende, en gran medida, de su formación

Se trata de un rasgo profundamente humano que ha generado inacabables debates desde tiempos inmemoriales. De hecho, la inquietud que suscita ha provocado que algunas de las mentes más brillantes de nuestra especie hayan querido ofrecer su punto de vista al respecto. Es aquí donde el nombre del filósofo Lao Tse resuena con especial intensidad.

Vivir con los pies en la tierra

“Observa todo lo blanco que hay en torno a ti, pero recuerda todo lo negro que existe”, dejó el pensador chino como legado. Y es que sus palabras refieren al valor que otorgamos a los sucesos que nos ocurren, de manera que afectará a nuestra percepción de ello y al estado anímico que nos invade a la hora de hacerles frente.

Heráclito, filósofo: "Estamos más cerca de nosotros mismos cuando alcanzamos la seriedad del niño al jugar"P. M.Conocernos a nosotros mismos requiere de implicación para asumir nuestros propósitos a lo largo de nuestra vida

Saber reconocer lo bueno que ocurre a nuestro alrededor más allá de lo malo más presente puede ser un punto de apoyo necesario para evitar bucles de negatividad y culpabilidad totalmente vacíos y desesperanzadores. Sin embargo, un exceso de positividad puede nublarnos el juicio ante la realidad tangible, distorsionando nuestro criterio en su plenitud.

El optimismo y una intención realista son la mejor combinación más ideal para confrontar los obstáculos que debemos sortear en nuestra trayectoria vital. Alejarnos de extremos fantasiosos supone ser conscientes de nuestras capacidades y posibilidades, así como de los riesgos y las consecuencias contra las que debemos lidiar.