Durante décadas, la química se enfrentó a una pregunta que parecía reservada a los sistemas vivos: cómo lograr que una reacción produzca una sola de dos moléculas que son imágenes especulares entre sí. El Nobel de Química 2026 reconoce ahora a Henri B. Kagan y Kenso Soai por avances que permitieron acercarse a ese objetivo.
El problema tiene su origen en la quiralidad, una propiedad por la que determinadas moléculas pueden existir en dos versiones que guardan entre sí una relación semejante a la de las manos derecha e izquierda. Aunque parecen equivalentes, no siempre se comportan del mismo modo. Los organismos vivos son homoquirales: utilizan una de esas configuraciones en los aminoácidos de las proteínas y otra determinada configuración en los azúcares presentes en el ADN. Conseguir algo parecido mediante una reacción química controlada fue durante mucho tiempo un desafío difícil de resolver.
Henri Kagan y Kenso Soai, Premio Nobel de Química 2026 por sus descubrimientos en la síntesis orgánica asimétricaEuropa PressHenri B. Kagan (París-Sud, Francia) y Kenso Soai (Universidad de Ciencias de Tokio, Japón) "hicieron que la química eligiera una imagen especular"
La pregunta ya intrigaba a los investigadores desde los trabajos de Louis Pasteur con el ácido tartárico en el siglo XIX. Décadas después, el físico teórico Charles Frank propuso en 1953 un modelo capaz de explicar matemáticamente cómo podría aparecer esa asimetría. Su planteamiento exigía una reacción asimétrica, un mecanismo capaz de favorecer una de las dos formas y un proceso de autocatálisis, es decir, que el producto generado contribuyese a producir nuevas copias de sí mismo. Faltaba demostrar que ese esquema podía existir realmente en un laboratorio.
El giro de Kagan
Henri B. Kagan, que trabajaba en la Universidad Paris-Sud, comenzó a cuestionar una idea ampliamente aceptada a comienzos de la década de 1980. Los químicos asumían que la proporción entre las dos formas de un catalizador quiral debía trasladarse de manera aproximadamente lineal al producto de la reacción. Kagan sospechó que el comportamiento podía ser más complejo porque los átomos metálicos empleados en estos catalizadores podían relacionarse simultáneamente con varias moléculas quirales y generar combinaciones con velocidades de reacción distintas.
BREAKING NEWSThe Royal Swedish Academy of Sciences has decided to award the 2026 #NobelPrize in Chemistry to Henri B. Kagan and Kenso Soai "for the discovery of non-linear effects and autocatalysis in asymmetric organic synthesis." https://t.co/nH090ql1Xc
— The Nobel Prize (@NobelPrize) October 7, 2026
Los experimentos confirmaron esa intuición. Al utilizar distintas proporciones de enantiómeros en el catalizador, Kagan descubrió que la relación con el producto final no seguía una línea recta. Una determinada combinación catalítica reaccionaba mucho más despacio que las otras, lo que permitía amplificar el exceso de uno de los enantiómeros. En 1986 describió tres reacciones asimétricas que mostraban estos llamados efectos no lineales, un resultado que proporcionó nuevas herramientas para comprender y optimizar la síntesis de moléculas quirales.
El hallazgo tenía implicaciones directas para la producción de sustancias destinadas a interactuar con organismos vivos. Según la información difundida por el Nobel, estos efectos no lineales han servido para estudiar cómo transcurren determinadas reacciones y aumentar la pureza de los enantiómeros obtenidos. Esa capacidad resulta especialmente relevante en campos como la fabricación de medicamentos, aromas, fragancias, productos químicos agrícolas y nuevos materiales, donde dos moléculas aparentemente idénticas pueden presentar comportamientos diferentes debido únicamente a su disposición espacial.
La reacción de Soai
Kenso Soai, de la Tokyo University of Science, llevó el problema un paso más allá al preguntarse si una molécula quiral podía actuar como catalizador de su propia formación. Tras numerosos ensayos, encontró un compuesto capaz de hacerlo. En 1995 publicó un experimento en el que partía de un exceso de apenas el 2% de uno de los enantiómeros del 5-pirimidil alcanol y terminaba con un exceso del 87%. Ocho años después, presentó una reacción en la que una pequeña diferencia inicial podía amplificarse hasta alcanzar una proporción del 99,99% de una sola forma molecular.
Kenso Soai, Nobel de Química 2026: "Resolvimos el misterio de por qué la vida eligió una sola mano para construirse"R. BadilloEl trabajo de Kenso Soai y Henri B. Kagan explica cómo pequeñas asimetrías moleculares pueden amplificarse hasta favorecer una sola orientación, clave para entender la homoquiralidad de la vida terrestre
El resultado dependía incluso del azar: al comienzo de la reacción podían aparecer cantidades casi idénticas de ambos enantiómeros, pero una mínima ventaja de uno de ellos bastaba para desencadenar un proceso autorreforzado hasta dominar prácticamente todo el producto. La propia organización del Nobel lo describe con una frase rotunda: “Aparte de la vida misma, nadie había logrado tal hazaña”. La reacción de Soai es artificial y distinta de la química de los organismos, pero ofreció una demostración experimental de cómo puede surgir la homoquiralidad, uno de los grandes interrogantes que la química llevaba más de un siglo intentando explicar.