El principal reto a la hora de identificar productos tecnológicos de origen no humano, en adelante tecnología extraterrestre, consiste en separar el grano de la paja. La paja no solo adopta la forma de objetos naturales como las aves, o de tecnologías humanas habituales como drones, globos, aviones o satélites. También puede presentarse en forma de proyectos clasificados que representan tecnologías del futuro.
Es bien sabido que los bombarderos furtivos B-2 se confundieron con fenómenos aéreos no identificados (ovnis) durante su periodo inicial de pruebas. Del mismo modo, si hoy en día China emplea drones espía con capacidades de inteligencia artificial superiores a las habituales en el mercado comercial, estos podrían confundirse con orbes misteriosos y ser registrados como fenómenos anómalos no identificados (FANI) por agentes del FBI en el Presidential Unsealing and Reporting System for UAP Encounters (PURSUE).
Este robot no necesita baterías: se recarga solo mientras anda gracias a la piel de sus piesOmar KardoudiLos microrrobots prometen colarse donde ni un humano ni una máquina grande caben, pero las baterías no son suficientes para alimentarlos. Ahora, una nueva piel en el pie podría eliminar la necesidad de baerías y cables
La forma más sencilla de salir de esta posible confusión es buscar objetos fabricados que representen un salto cualitativo en tecnología, semejante a la sorprendente aparición de un teléfono móvil ante los ojos de un habitante de las cavernas acostumbrado a afilar piedras. A lo largo del último siglo, nuestras tecnologías terrestres evolucionaron mediante pasos graduales, en los que cada uno supuso una leve mejora respecto a su predecesor, plenamente comprensible a la luz del progreso en los programas de investigación y desarrollo de la humanidad. Nuestras tecnologías futuras o proyectos clasificados pueden, por tanto, interpretarse como mejoras comprensibles de lo desarrollado hasta ahora. Sin embargo, es poco probable que la tecnología extraterrestre se asemeje a lo desarrollado hasta el momento en la Tierra, ya que la humanidad solo ha dispuesto de un siglo desde que se descubrió la mecánica cuántica, mientras que los extraterrestres podrían haber llevado a cabo labores de investigación y desarrollo a lo largo de miles, millones o miles de millones de años tras dicho descubrimiento. Si encontramos sus productos cerca de la Tierra, deben de haber llegado a nuestro vecindario antes de que nosotros llegáramos al suyo. Una tecnología extraterrestre tan avanzada resultaría probablemente incomprensible a primera vista. Parecería una tecnología milagrosa, capaz de hacer cosas que van mucho más allá de nuestra imaginación científica.
¿Cómo podríamos demostrar la existencia de tecnología extraterrestre?
Una prueba concluyente debe fundamentarse en datos digitales recopilados por instrumentos científicos que demuestren, más allá de toda duda razonable, la existencia de un objeto tecnológico de origen no humano con características que se aparten con claridad de las tecnologías fabricadas por el ser humano. La recopilación de datos digitales sobre los FANI puede acelerarse si logramos construir un dispositivo capaz de atraer de forma reiterada y constante cualquier tipo de FANI a escasa distancia. Resulta evidente que, si el Gobierno de los Estados Unidos o sus empresas contratistas poseen una muestra física de tecnología FANI, un meticuloso análisis científico puede demostrar fácilmente que se trata de tecnología de origen extraterrestre (no humano) en virtud de su composición material, su complejidad estructural o sus funciones y capacidades tecnológicas.
Una serie de objetos misteriosos que se desplazan en formación estrecha hacia la parte inferior izquierda en un vídeo publicado aquí en la cuarta tanda de archivos sobre FANI por el Gobierno de los Estados Unidos el 10 de julio de 2026. (DoW)
En una entrevista emitida esta noche en el programa Jesse Watters Primetime de Fox News, accesible aquí, afirmé que es para mí un gran honor colaborar con la Administración Trump para averiguar la naturaleza de los FANI. La Oficina del Director de Inteligencia Nacional me encomendó la presidencia del UAP Science Advisory Council al servicio de la Casa Blanca, el Pentágono, la Comunidad de Inteligencia y el FBI.
Existen dos interpretaciones posibles sobre los FANI de naturaleza tecnológica: o bien representan proyectos clasificados de potencias adversarias —en cuyo caso suponen un serio motivo de preocupación para la seguridad nacional—, o bien constituyen tecnología extraterrestre —en cuyo caso representan el mayor descubrimiento jamás realizado por la ciencia—. Al revelar la tecnología extraterrestre, la Administración Trump podría hacer historia, ganar el Premio Nobel y ser recordada durante muchos milenios en el futuro de la humanidad. Ambas posibilidades sobre la naturaleza de los FANI revisten un enorme interés para todos los estadounidenses. Contar con datos de calidad científica puede ayudarnos a resolver el misterio de los FANI.
Gracias a la directiva del presidente Trump para desclasificar los datos sobre los FANI, percibo una nueva disposición en el seno del Gobierno de los Estados Unidos que podría conducir a un avance histórico. Nuestro plan de acción consta de dos partes:
(a) Analizar los mejores datos disponibles dentro del Gobierno de los Estados Unidos, incluidas grabaciones de vídeo, materiales o incluso naves extraterrestres intactas si las afirmaciones de David Grusch son correctas. Si cualquiera de estos datos señala de forma concluyente la existencia de tecnología extraterrestre, el caso quedará resuelto. En aras de la transparencia, el presidente Trump tendrá entonces el privilegio de comunicar la noticia al pueblo estadounidense.
(b) Si los datos disponibles no son concluyentes, planeamos recabar nuevos datos mediante sensores más avanzados. Esta investigación se llevará a cabo en colaboración con el Pentágono. En el caso de concluir que todos los FANI tecnológicos tienen un origen humano, consideraré igualmente que mi tiempo no ha sido en vano, pues habré ayudado al Pentágono y a la Comunidad de Inteligencia a cumplir su misión. Este es mi deber como ciudadano estadounidense.
Una imagen de la NASA tomada desde el transbordador espacial Columbia (1996), publicada en la cuarta tanda de archivos sobre FANI por el Gobierno de los Estados Unidos el 10 de julio de 2026. (DoW)
Una de las personas con las que me reuní hace dos días me comentó que recientemente supo, por boca de un alto cargo del Pentágono, que los Estados Unidos están en posesión de tecnología extraterrestre y material biológico vinculado a ella. Disponer de acceso a tales materiales ahorrará tiempo frente a la interpretación de los vídeos borrosos de PURSUE. Si el UAP Science Advisory Council logra acceder a estos materiales, nuestro equipo de científicos podrá colaborar para determinar su naturaleza y evaluar si las tecnologías derivadas podrían reforzar la ciencia, la innovación y la seguridad nacional de los Estados Unidos.
Avi Loeb Avi Loeb es presidente del Consejo Asesor Científico sobre Fenómenos Aéreos No Identificados (FANI) de la Casa Blanca, el Pentágono, el FBI y las agencias de inteligencia, jefe del proyecto Galileo, director fundador de la Iniciativa Black Hole de la Universidad de Harvard, director del Instituto para la Teoría y la Computación del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian y autor del bestseller Extraterrestrial: The first sign of intelligent life beyond earth. También puedes comprar aquí el nuevo libro del profesor Loeb, Interstellar.
El pasado fin de semana, Peter Skafish, Garry Nolan y yo visitamos a Lyn Lear y a Peter Diamandis en Los Ángeles y los animamos a convocar un premio XPRIZE dotado con 10 millones de dólares para quien aporte pruebas concluyentes sobre tecnología extraterrestre. Confío en que el incentivo del XPRIZE sobre FANI sirva para acelerar la correspondiente búsqueda científica de tecnología extraterrestre o anime a dar un paso al frente a cualquiera que posea tecnología extraterrestre.
¡Seguid atentos!