Foto: EC

Cirujanos del Instituto de Investigación de Medicina de Urgencias N. V. Sklifosovsky de Moscú aseguran haber realizado el primer trasplante de médula espinal humana del mundo. Según el cirujano chino que dirigió la intervención, el equipo extirpó el trozo dañado de la médula de un paciente paralizado y lo sustituyó por un segmento sano de un donante en muerte cerebral.

El anuncio oficial llegó el 16 de octubre de 2026 de boca del alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, a través de su canal de la aplicación de mensajería rusa Max. Una "intervención quirúrgica única" de 12 horas, escribió. "El paciente, al que amenazaba la inmovilidad total, tiene ahora una oportunidad de recuperarse. En estos momentos se encuentra bien". Sobianin aseguró que el trasplante contó con la participación de colegas chinos y transferencia de tecnología médica. Sin embargo, el comunicado municipal no precisa el nivel de la lesión ni el estado neurológico previo del paciente.

Xiaoping Ren, médico del Segundo Hospital Afiliado de la Universidad de Medicina China de Guangxi que intervino en el trasplante, asegura que se trata del primer trasplante de este tipo en el mundo. Ren contó a New Scientist que el receptor es un adulto con una lesión medular completa provocada por un traumatismo tres años antes. "Hemos informado al paciente de todos los riesgos y resultados quirúrgicos posibles, y su estado actual es bueno", asegura.

Musk quiere fusionar Tesla y SpaceX. El Roadster 'volador' era un truco de marketing Jesús DíazElon Musk quiere juntar Tesla y SpaceX en una sola empresa. El martes anunció que los consejos de administración de ambas compañías han creado comités especiales

Según la Organización Mundial de la Salud, más de 15 millones de personas viven con una lesión medular. Para ellas, reconectar la médula podría significar volver a caminar o a usar las manos, recuperar sensibilidad y el control de la vejiga y el intestino, y librarse de complicaciones como las úlceras por presión, las infecciones urinarias o los problemas respiratorios, que acortan su vida. También podría devolverles la independencia y el trabajo: la OMS calcula que el paro entre los adultos afectados supera el 60%, y que buena parte del coste de la lesión recae en ellos y en sus cuidadores.

Fusión medular

Ren y sus colaboradores llaman a la técnica spinal cord fusion (fusión medular) y llevan años probándola en ratones, ratas, perros y monos con la médula seccionada.

Los investigadores durante el trasplante realizado en el Instituto de Investigación de Urgencias N.V. Sklifosovsky. (Mos.ru)

El procedimiento funciona de la siguiente manera. Tras una lesión medular, los axones del sistema nervioso central —las prolongaciones de las neuronas que transmiten las señales— tienen una capacidad muy limitada para regenerarse y restablecer conexiones funcionales. Además, la inflamación, la pérdida de tejido y la cicatriz dificultan esa reparación. Las estrategias experimentales para solucionarlo usan terapias celulares, tratamientos para favorecer el crecimiento de los axones y técnicas de estimulación eléctrica.

Pero el equipo de Ren propone otra cosa: quitar el tramo estropeado y empalmar uno nuevo. Para unir los extremos, los cirujanos combinan microcirugía con polietilenglicol (PEG), un polímero que, según sus experimentos previos, favorece el sellado de las membranas de los axones recién cortados. La hipótesis es que, al juntar dos superficies sanas y bañarlas en PEG, parte de las fibras de ambos lados se fusionen, y que después el sistema nervioso aprenda a usar esas conexiones nuevas.

Sin embargo, a pesar de lo prometedor de la noticia, el equipo todavía no ha publicado resultados clínicos en humanos que permitan a la comunidad científica revisar el éxito del procedimiento.

Una idea de 1905

Un artículo de 2021 firmado por el propio Ren, C-Yoon Kim y Sergio Canavero, colaborador de Ren y conocido por su polémico empeño en trasplantar cabezas humanas, apunta que el origen de la técnica se remonta a 1905, cuando el neurólogo escocés David Shirres describió un injerto de médula de perro en un paciente parapléjico, que murió de una infección.

Según el texto, en 1944 cirujanos estadounidenses sustituyeron la médula de un chico de 16 años herido de bala por un fragmento de médula de cadáver conservado en formol. No mejoró y murió casi cuatro meses después. Lo que proponen ahora, siguiendo a esos autores, es el uso de un segmento adulto de un donante en muerte cerebral unido con PEG, algo que el artículo proponía como el siguiente paso.

Los investigadores publicarán los resultados de su técnica próximamente, aseguran. (Mos.ru)

El propio Ren ya probó algo similar en personas. En 2022, su grupo publicó los resultados de ocho pacientes parapléjicos con lesión completa a los que trasladó un trozo de su propia médula, con su riego sanguíneo, para puentear la zona dañada. El estudio solo registró mejoría motora objetiva en una participante. Y la cirugía provocó en algunos pacientes que el nivel de la lesión subiera ligeramente porque para realizarla hubo que retirar también tejido sano y raíces nerviosas cercanas. En otra publicación del mismo ensayo, sobre doce pacientes, el puente fue un nervio de la pierna. En ninguno de estos casos se usó tejido de otra persona y no había grupo de control.

Donde sí hubo donante fue en los trasplantes con perros. En 2024, el equipo de Ren trasplantó segmentos de médula entre 12 parejas de beagles, reconectando también los vasos que irrigan el injerto. Todos los receptores recibieron PEG y metilprednisolona. Los ocho tratados además con el inmunosupresor tacrolimus recuperaron parte de la función motora en seis meses, según los autores; los cuatro que no recibieron ese fármaco siguieron paralizados y su injerto se necrosó. Pero en esos animales la médula se había cortado limpiamente justo antes del trasplante. Los propios autores señalan que un traumatismo puede ejercer hasta 2.600 veces más fuerza que ese corte, que no reproduce las condiciones de una lesión traumática crónica.

El último empujón para hacer realidad esta técnica llegó hace aproximadamente mes y medio desde el gobierno ruso. Desde el 1 de septiembre, una orden del Ministerio de Sanidad y la Academia de Ciencias de Rusia incluye "el nervio, la médula espinal y sus fragmentos" en la lista oficial de tejidos trasplantables.

¿Momento Sputnik o humo?

El propio Canavero no tiene dudas. "Este es un momento Sputnik para la lesión medular", dice. Sin embargo, otros especialistas consultados por New Scientist son mucho menos optimistas.

"Me preocupa la seguridad del paciente, porque probablemente quedará mucho peor tras este procedimiento, ya que tiene que recuperarse de una cirugía de envergadura con muy poco beneficio", afirma Melissa Andrews, de la Universidad de Southampton, que también advierte de un alto riesgo de infección. Para que el injerto se integrara, explica, habría que añadir moléculas que favorezcan la curación y el crecimiento de las fibras y bloquear los frenos naturales que lo impiden. "Incluso así, la probabilidad de regeneración y recuperación funcional sería, en mi opinión, cero", sentencia. Andrews tampoco se fía de los estudios con animales: "No creo que se hayan hecho con el rigor suficiente, y los resultados no se corresponden con lo que es neurológicamente posible".

Andrew Jackson, de la Universidad de Newcastle, es algo más abierto. Reconoce que hay datos de que el PEG ayuda a reunir nervios seccionados y que el tejido trasplantado podría aportar factores de crecimiento. Pero recuerda que los científicos suelen recurrir a las células madre porque "es muy difícil conseguir que dos trozos adultos de sistema nervioso se unan de forma funcional".

De momento, sin resultados clínicos publicados, ni un protocolo público, ni datos sobre el estado neurológico del paciente antes y después. Que se encuentre "bien" tras la intervención no demuestra que el injerto conduzca señales ni que haya recuperado función neurológica. Ren asegura que el equipo ruso publicará más adelante un documento con los detalles. Hasta entonces, como dice Jackson, "hay muchas personas que viven con una lesión medular y merecen claridad, transparencia y honestidad sobre las perspectivas y los resultados de cualquier nueva terapia que se esté probando".